¿QUE ES LA DIETA MENTAL?

Quería compartir en este post el concepto de “La Dieta Mental” ya que me parece muy relevante y de gran ayuda debido a que poner en práctica este ejercicio del que vamos a hablar nos llevará a conseguir un cambio interno muy importante dentro de nosotros para poder vivir una vida plena y atraer aquello que podamos desear.

 

Un símil sobre la Dieta Alimenticia y la Dieta Mental

Desde un punto de vista físico no hay duda de que muchas veces necesitamos ponernos a dieta en nuestra alimentación bien sea porque necesitamos adelgazar o porque nos sentimos mal e incluso porque queremos cuidarnos para estar mejor.

Es importante vigilar y controlar los alimentos que ingerimos y que entran en nuestro cuerpo teniendo cuidado de que no nos dañen, y esto es algo que todo el mundo ve como natural y admite, y por tanto la dieta física o de alimentación es algo totalmente normal en nuestras vidas.

La cuestión es que mientras valoramos como algo evidente la importancia de los alimentos que entran en nuestro cuerpo por medio de lo que comemos, no consideramos todo aquello que entra o se mueve en nuestra mente y que en una gran mayoría de los casos no son cosas buenas y que nos perjudican en gran medida.

Todo eso que decimos que se mueve o entra en nuestra mente no son ni más ni menos que pensamientos negativos que podemos generar nosotros mismos o bien que aparecen por circunstancias externas.

Entonces de la misma manera que hacemos dietas alimenticias, sería importante también hacer dietas mentales con el fin de apartar de nuestra mente todos aquellos pensamientos negativos que nos pudieran surgir.

Esta dieta habría que hacerla durante un tiempo determinado al igual que otro tipo de dietas hasta conseguir gestionar de la mejor forma posible todos aquellos pensamientos negativos que pudiéramos tener.

Este es el espíritu de esta práctica de dieta mental y que da resultados extraordinarios, aunque es importante decir que no es fácil de realizar.

Sin duda, es bastante más difícil hacer una dieta mental durante un tiempo que hacer una dieta física o de comida, pero vale mucho la pena por la gran recompensa que nos ofrece.

 

Entonces, ¿En que consiste esta dieta?

Esta consiste en que durante una semana – 7 días – vamos a vigilar de forma constante los pensamientos que llegan o aparecen en nuestra mente y vamos a descartar o cancelar aquellos que son negativos. Como regla importante y que debemos de cumplir es que si falláramos y le diéramos cabida interiormente a cualquier pensamiento negativo que nos llegara, tendríamos que empezar de nuevo la dieta durante siete días.

Desde luego que van a aparecer con mucha frecuencia pensamientos negativos y de ahí su dificultad para llevarla a cabo pero tenemos que ser capaces de no prestarles atención alguna y no engancharnos en ellos durante ese tiempo.

Lo que queremos conseguir con esta práctica no es que evitemos que vengan los pensamientos de contenido negativo que nos llegan porque eso va a ser imposible, van a venir queramos o no, sino que aprendamos a gestionarlos para poner siempre foco en los pensamientos positivos y no albergar en nuestra mente el pensamiento negativo por mucho tiempo, solo el tiempo justo para darnos cuenta de que lo tenemos ahí y así poner la acción para disolverlo.

Cuando decimos el no albergar el pensamiento negativo por mucho tiempo o engancharnos a él y estar dándole vueltas nos referimos a que cuando este llega y lo reconocemos, este no va a tener poder sobre nosotros salvo que nos enfoquemos en el mismo, por lo que cuanto antes lo sustituyamos por un pensamiento positivo que ocupe su lugar y menos tiempo tardemos en hacerlo será mejor para evitar que se instale en nosotros y nos dañe. Además como dijimos antes, en caso de fallo y que seamos conscientes de que nos enganchamos a ese pensamiento negativo que nos ha llegado, tendríamos que empezar la dieta mental por una semana de nuevo.

Hay algo muy importante a tener en cuenta y que nos puede llevar a hacernos esta pregunta, ¿Como podemos estar pendientes continuamente de vigilar los pensamientos que nos llegan al cabo del día?

La realidad es que es muy difícil mantener todo el tiempo la atención en ello, y si no hagamos la prueba.

 

Truco importante para facilitar nuestra dieta

Hay un truco o mejor dicho práctica muy buena e interesante que nos va a ayudar mucho para resolver este problema.

Efectivamente el estar pendiente todo el tiempo de lo que podemos pensar o de los pensamientos que acuden a nosotros es una tarea muy complicada o casi imposible, entonces lo mejor que podemos hacer es fijarnos en nuestras emociones o sentimientos para detectar la naturaleza del pensamiento. Lo que que queremos decir es que podemos no estar pendientes de los pensamientos que nos llegan y solo observar cómo nos sentimos.

Si nos sentimos bien, simplemente es consecuencia de que los pensamientos que puedan estar en nuestra mente en ese momento no son malos en absoluto, pero si no nos sentimos bien o nos sentimos mal,   esto es porque hay un pensamiento que ha originado ese sentimiento y sin duda es negativo.

Por lo tanto simplemente fijándonos en nuestros sentimientos o emociones y estando atentos a como nos sentimos seremos capaces de saber cómo es el pensamiento de origen, si es positivo o negativo.

A partir de ahí y habiendo reconocido el pensamiento negativo que nos está produciendo ese sentimiento no bueno, lo que tenemos que hacer es sustituirlo por otro que sea de algo que queremos o que deseamos tener y que nos produzca una sensación positiva y así conseguiremos disolver el pensamiento negativo ya que nunca podremos eliminarlo tratando de obviarlo. La única manera es sustituyéndolo por otro y que debe de ser de naturaleza positiva.

 

¿Y que hacemos despues de acabar la Dieta Mental?

¿Y después de los 7 días de dieta mental si lo hemos hecho bien que ocurre?

La respuesta es que estos 7 días han sido una importante iniciación para empezar a conseguir el hábito de manejar los pensamientos lo más automáticamente posible poniendo nuestro foco por defecto en los positivos. A partir de ahí tenemos que seguir y seguir habituándonos a ello y que se convierta en nuestra práctica habitual el resto de nuestra vida. Sin duda el conseguirlo hará posible hacer realidad nuestros deseos.

Y para acabar, estemos siempre atentos a nuestros sentimientos y emociones. Ellos son los que nos van a dar la clave de que tipo de pensamiento estamos teniendo en esos momentos.



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